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CHINA: AHORA TOCA EL ORO EN DERECHOS HUMANOS
China, como era de esperar, ha organizado unos juegos olímpicos extraordinarios. Desde los espectáculos de inauguración y clausura, hasta el perfecto desarrollo de las diferentes pruebas deportivas, estas últimas semanas han estado repletas de emociones intensas y nuevos récords, cuando parece que no tenga límite la superación del ser humano.
Se han repartido muchas medallas, mucho metal. Ahora, este país, de 1.300 millones de habitantes, que los entendidos otorgan el primer lugar como potencia económica mundial de aquí 20 años, debería alzarse con el oro, entre otros que faltan en su palmarés, en derechos humanos... en un país donde el 40 % de los niños abandonan la escuela antes de finalizar los estudios, lo que supone que van a engrosar las listas de trabajo infantil.
¿Cuál es el precio de éxito? ¿El desarrollo no puede convivir con la plena libertad? ¿Tiene premio quién triunfa o es defenestrado quien no lo consigue? ¿Qué pasa con todos esos niños chinos que malviven a la sombra a de la pompa olímpica?
China es ese gran vivero que produce cositas “made in China”, de más que dudosa procedencia ética. ¿Cuántos niños son explotados, detrás de tanta parafernalia propagandística?
Las olimpiadas son un paradigma del orgullo humano, el gran aparador publicitario, la enorme especulación inmobiliaria, una ventana para compartir con el resto de humanoides conceptos de paz, convivencia, cultura, solidaridad, superación y amor.
Pues eso, más amor, más hechos; llegó el momento de que China busque el oro en derechos humanos... mientras nos preguntamos si aquella espectacular gimnasta china de las paralelas es bajita, o realmente no alcanza la edad requerida para competir... No podría ser este, otro caso peculiar de explotación laboral infantil?